La defensa por la ancestralidad es la conciencia de un pueblo para hacer prevalecer lo que significa el patrimonio de nuestra nación, hay que tener conciencia histórica al respecto de la usurpación y violación de derechos, que despojaron a los propios dueños de la riqueza, para de ella hacer negocio y especular con el futuro del país.
La ancestralidad por ello es la soberanía de un pueblo para demostrar que la práctica comunitaria exige una relación específica con la riqueza de la tierra, que servirá para alimentar con dignidad a los pueblos desposeídos, para vencer al hambre estructural de siglos de capitalismo salvaje.
Un pueblo organizado, que vive y trabaja su tierra jamás será un invasor, su trabajo en la tierra es su derecho ancestral, porque garantiza la justicia social.
LA TIERRA ES PARA QUIEN LA TRABAJA!
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